LA HACIENDA EL LAMERO,
CASA SOLARIEGA EN GARACHICO DE LOS PONTE XIMÉNEZ.
y otras dos haciendas en Garachico originarias de los Ponte: El Majuelo y la Quinta Roja.
IDEAS O CONCEPTOS PRINCIPALES PARA
DESTACAR EL VALOR PATRIMONIAL DE LA HACIENDA DEL LAMERO:
2) Esta situación inicial junto a un ingenio azucarero condicionó la topografía de su emplazamiento, sobre un altozano, estructurándose sobre unos terrenos escalonados que convierten a la propiedad en una atalaya sobre el mar y la villa.
3) Cristóbal de Ponte el genovés falleció en 1532 pero la partición de sus bienes entre sus dos hijos legítimos, Pedro de Ponte y Vergara y los sucesores de su hermano mayor difunto Bartolomé, no se realizó hasta 1558. Una mitad del Cercado de San Sebastián se le adjudicó a Pedro y en esa época a esa parte se le denominó la de la 'casa de criar sedas', donde infinidad de gusanos se alimentaban con las hojas de los abundantes árboles morales de la zona, para la producción de paños y otros elementos de seda. Por tanto, la finca tenía muchos árboles morales y aún no se había convertido en la viña que luego fue durante siglos. En dicha partición se habían dividido todos los bienes a mitades iguales, salvo la hacienda de Adeje, de la cual Pedro recibió las ¾ partes por haber invertido mucho en ella de su propio peculio mientras la propiedad era común. Pocos años después se haría con la propiedad del restante ¼ de Adeje, permutándola con sus parientes por otras propiedades, de manera que pudo meterla entera en el mayorazgo de denominó de Adeje.
4) La primera referencia a esta mitad del Cercado de San Sebastián con la denominación `’El Lamero’ se remonta a 1618. Ese año, el menor Alonso de Ponte Ximénez, sucesor en el segundo mayorazgo [el de segundogenitura, ya que al hijo mayor del genovés le tocó el que incluía la hacienda de Adeje] fundado por su bisabuelo Pedro de Ponte el Viejo, declaró que su padre y su abuela, Juan Francisco Ximénez e Isabel Jorva, administradores del mismo mayorazgo en su minoría de edad, habían cedido esas tierras a tributo perpetuo al cuarto, desde 1610, a un tal Manuel Juan, con cuatro dulas de agua para regar la viña que allí habían de plantar. Con más de 24 fanegadas de extensión, era regada por las numerosas fuentes que manaban de los riscos superiores y que antes habían alimentado los molinos del ingenio de azúcar. Alonso fue hijo único de Juan Francisco Ximénez y Jorva-Calderón (casado con María de Ponte, hija única de Alonso de Ponte y Cuevas y que murió en el parto o poco después), el primero en llevar el apellido de Ponte-Ximénez. Tuvo que llevar el apellido Ponte en primer lugar por imposición del mayorazgo de Ponte, cosa que no sucedía con el mayorazgo de Ximénez (del que también quedó como sucesor); pasando Ximénez a un segundo lugar pues, aunque sus sucesores debían usarlo, no obligaba a que fuera en primer lugar, creándose el apellido Ponte-Ximénez.
5) Sebastián Díaz y María Díaz, compraron ese derecho en 1618 a Manuel Juan, pensando que estaba libre de carga de tributos. Alonso quiso recuperar esas tierras, argumentando que era una pieza del Mayorazgo que fundó Pedro de Ponte El Viejo. Les entabló un pleito ante el Tribunal Ordinario de la Isla, cuyo veredicto le dio la razón. Con esa victoria legal, llegó a un acuerdo con dichos censatarios (propietarios del dominio útil del censo enfitéutico) para compensarles por las bienhechurías que habían realizado en la viña, acordando con ellos y sus herederos varias transacciones en los primeros meses de 1633, de manera que Alonso incorporó dicho dominio útil al dominio directo o de señorío que tenía como bien amayorazgado. La finca ya contaba en aquel entonces con casas altas y bajas, lagar y bodega.
8) ‘El volcán que reventó sobre Garachico en 1706 devoró inmensos predios de su comarca, cayó sobre la población y después de haber incendiado su mayor parte redujo su suelo y el de las vistosas haciendas y emparrados que lo circunvalaba a montes volcánicos y lavas erizadas que lo inutilizaron entre los puntos que se apoderó y que quedaron debajo de sus lavas fueron las casas principales de Pedro de Ponte que valían más de 2000 ducados, su ermita, huerta de naranjos y la hacienda del Lamero en su mayor parte, con sus bodegas, caballerizas, lagar y molino de arriba. La ermita de San Antonio, algo alejada de la casa entonces, se salvó en toda su integridad y constituye la parte más antigua de la edificación actual. El recinto de la ermita, a pesar de su deterioro, se conserva actualmente en toda su integridad. Su pavimento de ladrillos de barro y azulejos sevillanos, su rica techumbre mudéjar y su retablo de madera dorada, blasonado con los escudos de sus patronos (...)".
9) Tras la erupción volcánica de 1706, una nueva casa solariega para los Ponte-Ximénez fue edificada en El Lamero, décadas después, en su actual localización, al noreste de la antigua residencia. El nuevo edificio fue construido sobre la antigua casa de criar seda y superpuesto a la ermita de San Antonio, integrada, a partir de ahora, dentro del conjunto doméstico. La construcción del mismo se debe en su mayor parte a Nicolás de Ponte-Ximénez , bisnieto del Nicoloso que había sufrido su destrucción con el volcán. Este nuevo Nicoloso, nacido en 1721 y casado desde 1749 con Catalina Teresa de Ponte y Mesa, hija del II marqués de la Quinta Roja, sucedió en la posesión del mayorazgo familiar después de la muerte de su padre, llamado Gaspar, en 1764. Hacia 1785 este caballero extendió la vivienda e hizo considerables fábricas, incluida la sorprendente escalera principal -única en las islas -, en la que aprovechó la cantería labrada que pudo extraer en las excavaciones que practicó en la mansión anterior arruinada por el volcán. Era una nueva época de pujanza de las exportaciones vinícolas de Tenerife, ahora con la variedad de los vidueños en vez de la malvasía. El último cuarto del siglo XVIII fue la última época de esplendor del vino canario, impulsada por las leyes de libertad de comercio del rey Carlos III, añadiéndose además el nuevo e importantísimo mercado de las recién independizadas trece colonias inglesas de Norteamérica. Cuando Alexander Von Humboldt visitó Tenerife en 1799 fue testigo de un momento álgido en la producción vitivinícola de la isla, que fue de 22.000 pipas de vino o de aguardiente de vino, más de once millones de litros de vino. Se puede afirmar que la malvasía 'pagó' la primera casa palacio del Lamero y los vidueños la segunda construcción, que es la que se conserva en la actualidad.
10) Según Jesús Pérez Morera: "Salvo algunas intervenciones puntuales, la casa de la hacienda El Lamero se ha conservado [hasta nuestros días] prácticamente intacta en toda su integridad, a pesar del abandono que ha padecido en las últimas décadas, incuria que sin duda la ha preservado de las acostumbradas mixtificaciones, falsificaciones y malas intervenciones. Ello constituye otro de los principales valores que, hoy por hoy, atesora esta hacienda y residencia suburbana al mismo tiempo".
11) Por último, comentar como curiosidad que existe alguna relación estética o de estilo arquitectónico entre esta hacienda y la Quinta Roja de San Pedro de Daute, reconstruidas ambas a lo largo del siglo XVIII, y con sus patios en forma de U orientados al sur. Nicoloso había casado en 1749 con Catalina Teresa de Ponte y Mesa, hija del III marqués de la Quinta Roja, lo que nos podría dar quizás una pista de por qué esta nueva casa de El Lamero se parece algo a la quinta también construida y terminada en 1735 por su suegro el marqués de la Quinta Roja en San Pedro de Daute. Su padre Gaspar casó con su prima hermana Juan María de Ponte y Monteverde, hija del II marqués de la Quinta Roja, y, para rematar esa relación entre ambas ramas garachiquenses de la familia Ponte, añadir que su abuelo también llamado Gaspar había casado en 1695 con su prima Ángela Teresa de Ponte Xuárez-Gallinato, hija menor del Maestre de Campo Cristóbal de Ponte y Llarena, primer Marqués de la Quinta Roja.
[1]
Después del establecimiento de las monjas de Santa Clara en 1590, fue
incorporada a la iglesia del convento de San Diego como capilla mayor.
Esta casa fue la casa solariega de los Ponte-Ximénez en Garachico antes del volcán de 1706 (en el que por lo visto sufrió graves daños) y de nuevo durante la segunda mitad del siglo XVIII.
A partir del segundo cuarto del siglo XIX, se consideró la casa solariega de los Ponte Ximénez en Garachico la construida en los últimos años del siglo XVIII por Catalina Prieto en la actual calle Esteban de Ponte (que es ahora el señero Hotel Boutique San Roque), antes calle San José y antes calle del medio. Quizás por estar mejor situada en un lugar más céntrico del casco, o así se ha considerado por estar en ella el oratorio de la popular costumbre del entierro y custodía del Cristo de la Soledad (actualmente llamado de la Misericordia). Oratorio que pasó a denominarse también como de los Ponte (actualmente trasladado a la casa anexa al hotel por el lado de naciente).

Nos cuenta Pérez Morera que "durante la segunda mitad del siglo XVII, como expresión del apogeo de la mentalidad nobiliaria y de la riqueza generada por el comercio del vino, la casa solariega de los Ponte [Ximénez] fue mejorada notablemente. Las fábricas y mejoramientos más importantes fueron realizadas por el sargento mayor don Nicoloso de Ponte-Ximénez [y Castilla], caballero de la orden de Santiago y marqués consorte de Adeje, que gastó en ellas más de 30.000 ducados, y por su padre, don Gaspar de Ponte-Ximénez [y Castilla].
Nicoloso de Ponte también alhajó y dotó el recinto sacro de la ermita de San Antonio de Padua con nuevas imágenes [por ejemplo la figura del San Pedro Alcántara que hoy en día custodia Carlos Acosta García en su casa, ante el abandono que sufría la ermita] y ornamentos y añadiéndole la pieza de la sacristía.
El citado Gaspar de Ponte-Ximénez construyó otra residencia familiar en la cercana hacienda de El Majuelo [conocida actualmente como la casa de los Villafuerte, descendientes de los Ponte Ximénez, cuyo propietario actual es el actual marqués de Villafuerte Luis Ignacio López de Ayala y Aznar], que había recibido entre los bienes dotales de su esposa Paula de Ponte Fonte y Pagés [es más correcto apellidarla de Ponte Azoca y Vargas, bisnieta de Bartolomé de Ponte y Cuevas, que inició la rama Ponte Fonte, hijo segundo éste de Bartolomé de Ponte y Vergara], con la que había casado en 1642. Situada a la entrada de la villa y puerto de Garachico y colindante por el oeste con El Lamero, en ella fabricó las casas principales de su morada con el mayor dispendio, de modo que - según declaraba en su testamento en 1674 - en su construcción gastó más de 40.000 pesos (...).
Según sus actuales propietarios, la hacienda de El Majuelo no fue afectada por la lava ni por el consiguiente incendio del volcán de 1706. Su aspecto actual más moderno se explica por una profunda reforma en ella que se ejecutó a comienzos del siglo XX, siendo el arquitecto Mariano Estanga.

Prosigue Pérez Morera: El suntuoso edificio de la casa principal y solariega [El Lamero] del mayorazgo de Ponte [Ximénez] fue destruido y arruinado por las lavas [y el incendio que provocó] del volcán de 1706. Al respecto escribía [años después] José Morales Benítez, en nombre de Melchor de Ponte y Prieto, poseedor del mayorazgo [entre 1801 y 1817]: 'Bien sabe V.E. que el volcán que reventó sobre Garachico en 1706 deboró inmensos predios de su comarca, cayó sobre la población y después de haber insendiado su mayor parte redujo su suelo y el de las vistosas haziendas y emparrados que lo sircumbalava a montes volcánicos y labas erisadas que lo inutilisaron entre los puntos que se apoderó y que quedaron debajo de sus labas fueron las casas principales de Pedro de Ponte que valían más de 2000 ducados, su hermita, huerta de naranjos y la hazienda del Lamero en su mayor parte (...)'.
Cuatro años después de la erupción volcánica que redujo los cuantiosos bienes del mayorazgo y sepultó la mayor parte de las viñas y morales de la hacienda del Lamero, don Nicoloso de Ponte-Ximénez, en escritura de agregación de bienes otorgada el 15 de septiembre de 1710, declaraba, asímismo, que la casa principal del mayorazgo, con sus bodegas, caballerizas, lagar y molino de arriba, había sido inundada y quemada por las lavas del volcán.
(...) La construcción de El Lamero anterior al volcán se levantaba al poniente (oeste) de la actual, por debajo de la calle El Drago y del Molino de Arriba y con frente a tres callees orientadas hacia el naciente (este), hacia la nueva calle de San Sebastián, por el norte, y hace la calle de los Morales por el sur, límite entre los barrios de los Morales y San Telmo, situado hacia el mar.
En época más reciente, cuando se construyó la carretera de acceso al barrio de San José (El Volcán), se localizaron en este lugar las piedras de arcos y columnas que llamaron la atención por su indudable belleza. Ocurría esto - escribe Acosta García - junto al molino que aún se conserva en las inmediaciones de El Lamero, donde los citados fragmentos se guardan. La factura de esta cantería labrada recuerda a la de la Casa de Piedra de la misma villa, construida a partir de 1652 en la antigua plaza de San Francisco por don Juan Bautista de Ponte Fonte y Pagés, primer marqués de Adeje [sus sucesores serían también condes de la Gomera], trozos de basas, fustes estriados, cornisas, remates piramideales y piedras almohadillas y cajeadas".
Un siglo más tarde de la erupción, era recordada como una espléndida residencia construida con mármoles, jaspes y canterías exquisitas derretidas por las coladas lávicas, que destruyeron 'un edificio tan sumptuoso y magnifico como era la casa de los Ponte, en la qual solo reparos hechos por Don Gaspar y don Nicoloso ascendieron a más de 60.000 pesos, según consta de los autos y de este certificado que precento y juro en toda forma (...)'.
Y siguiendo el relato del Clío Garachicense 2 'La Hacienda El Lamero y los Orígenes de Garachico', de Jesús Pérez Morera, podemos saber que: "Tras la erupción volcánica de 1706, la casa solariega de los Ponte [Ximénez] fue edificada, mucho tiempo después, en su actual localización, al este y por encima de la antigua residencia. El nuevo edificio fue construido sobre la antigua casa de criar seda y superpuesto a la ermita de San Antonio que había erigido entre 1633 y 1635 el capitán Alonso de Ponte Ximénez a la entrada de su hacienda, inegrada, a partir de ahora, dentro del conjunto doméstico. La construcción del mismo se debe en su mayor parte a Nicolás de Ponte-Ximénez [de Ponte-Ximénez y Ponte, nacido en 1721 y que casó en 1749 con Catalina Teresa de Ponte y Mesa, hija del II marqués de la Quinta Roja], que sucedió en la posesión del mayorazgo familiar después de la muerte de su padre en 1764. Hacia 1785 este caballero extendió la vivienda e hizo considerables fábricas, incluida la sorprendente escalera principal -única en las islas -, en la que aprovechó la cantería labrada que pudo extraer en las excavaciones que practicó en la mansión anterior arruinada por el volcán.
Así lo manifestaba en 1797, Juan Rodríguez Núñez, en nombre del marqués de Villafuerte [en unos documentos a cuenta del pleito familiar de las 9.560 doblas], al señalar que El Lamero 'estaba la casa que llaman de la seda, sobre la que Dn Nicolás de Ponte, padre de la contraria, fabricó de 12 años a esta parte unos aposentos para extender su vivienda que tubo hasta que falleció y para cuya fábrica, habiendo escavado en la quemada, sacó porción de la cantería labrada con que hizo una escalera y un tirante de yerro. Se ve también en ella un estanque que fabricó el sargento mayor Dn Gaspar de Ponte, padre de Dn Nicoloso para recoger el agua de riego de dicha villa, y la ya expresada del Manjuelo, que era de su mujer Dª Paula de Ponte (...)'.
Por su parte, el representante de don Melchor de Ponte y Prieto hacia referencia al cuarto de poniente de la casa de El Lamero, edificado por don Nicolás de Ponte sobre la ermita de San Antonio de Padua y junto a la parte conocida como parrales del Molino de Arriba:' y que quanto se halla y es conosido con el nombre de parrales del molino y quarto de poniente de la casa del Lamero fabricado por Dn Nicolás de Ponte, cortando derecho a los restos de la suerte de los paredones que escaparon al bolcán no debe ser embargado por este senso y menos el molino que se halla en dicha suerte del Drago o en los solares dstruidos de antes que hicimos mención'.
En los autos seguidos poco después contra los medianeros y arrendatarios de las fincas secuestradas del mayorazgo [a cuenta del citado pleito familiar de las 9.560 doblas PINCHAR AQUÍ] se hace también referencia a las mismas fábricas:' Esta casa ha sido la solariega de los poseedores del mayorazgo de Ponte [de Ponte-Ximénez]; en ella vivió y murió Dn Nicolás de Ponte, quien hizo en ella considerables fábricas. En ella tiene don Gaspar de Ponte [el padre de Melchor de Ponte y Prieto] infinitos muebles y alhajas. El mismo don Gaspar tiene todas las llaves de sus piesas; de esa casa a la que vive actualmente el citado don Gaspar [la hacienda del Majuelo, hoy en día de sus descendientes los Villafuerte] hay la miserable distancia de poco más de dos tiros de fucil (...)'.
En la liquidación de los bienes secuestrados, los peritos designados (...), apreciaron la casa y ermita de El Lamero, distinguiendo entre fàbrica nueva y la antigua. El valor de las bienhechurías y la fábrica nueva fue calculado, en lo referente los capítulos de carpintería y mampostería, en 2.427 pesos, en tanto que la fábrica antigua ascendía únicamente a 243 pesos".
Esto da una idea de lo poco que se conservó de la casa antigua.
Según Pérez Morera: "Salvo algunas intervenciones puntuales, la casa de la hacienda El Lamero se ha conservado prácticamente intacta en toda su integridad, a pesar del abandono que ha padecido en las últimas décadas, incuria que sin duda la ha preservado de las acostumbradas mixtificaciones, falsificaciones y malas intervenciones. Ello constituye otro de los principales valores que, hoy por hoy, atesora esta hacienda y residencia suburbana al mismo tiempo".
Nueve generaciones después de Alonso de Ponte Ximénez, la hacienda (ligada al mayorazgo de Ponte de la rama Ponte-Ximénez y heredada por los correspondientes sucesores) fue valorada en 1868, tras el fallecimiento del penúltimo sucesor Antonio de Ponte y Benítez de Lugo, en 57.182,48 pesetas. Se le adjudica a su hijo Melchor de Ponte y del Hoyo (abuelo de los hermanos Brier Ponte, quienes la heredarán ya en el siglo XX). Melchor fue el último sucesor del citado mayorazgo.
Otra hacienda similar en su estilo arquitéctónico a la de El Lamero, pero de otra rama de Ponte, la de los marqueses de la Quinta Roja - descendientes de Bartolomé de Ponte y Vergara -, es la conocida actualmente como Hacienda de la Quinta Roja de las Cruces y San Pedro (propiedad del Cabildo de Tenerife, que la ha denominado 'Hacienda Platanera'), cuya fábrica actual se asigna al año 1735 según se indica en una placa a su entrada.
Si uno se desplaza al lugar y observa los restos de lava de la ladera justo por encima de la hacienda, puede comprobarse que una estrecha lengua de lava avanzó en recorrido casi directo a donde se encontraba la hacienda pero afortunadamente parece ser que paró justo en la cabezada del predio.
Dada la similitud de estilo entre ambas casas, cabría preguntarse si fueron reconstruidas en los mismos años y si incluso compartieron o no el mismo maestro constructor.
Recordemos que El Lamero fue reconstruída a lo largo del siglo XVIII por Nicoloso de Ponte-Ximénez y Ponte y también antes por su padre Gaspar (seis y cinco generaciones despúes de Alonso de Ponte Ximénez). Gaspar casó en 1720 con su prima hermana Juan María de Ponte y Monteverde, hija del II marqués de la Quinta Roja, y Nicoloso había casado en 1749 con Catalina Teresa de Ponte y Mesa, hija del III marqués de la Quinta Roja, lo que nos podría dar quizás una pista de por qué esta nueva casa de El Lamero se parece tanto a la quinta también construida y terminada en 1735 por su suegro el marqués de la Quinta Roja en San Pedro de Daute).
Para rematar esa relación entre ambas ramas de la familia Ponte, añadir que el padre del Gaspar casado con la hija del II marqués de la Quinta Roja, también llamado Gaspar, a su vez había casado en 1695 con su prima Ángela Teresa de Ponte Xuárez-Gallinato, hija menor del Maestre de Campo Cristóbal de Ponte y Llarena, primer Marqués de la Quinta Roja.
Lo que está claro es que ambas casas compartieron destinos similares, la una en el originario 'Cercado de San Sebastián' (en la parte que le tocó a Pedro de Ponte y Vergara) y la otra en el originario 'Cercado de San Pedro' (en la parte que le tocó a los herederos de Bartolomé de Ponte y Vergara, hermano del citado Pedro); y ambas fueron reconstruidas en época coetánea del siglo XVIII.
Esta hacienda también fue propiedad de los Brier y Ponte[-Ximénez] hasta fechas recientes, pues fue esta familia quien la vendió al Cabildo de Tenerife.
Ahora sólo resta esperar que El Lamero quede pronto rehabilitado y vuelva a lucir tanto como la segunda.






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