EL INDUSTRIAL CATALAN JUAN CUMELLA y MONNER, Y SU RELACIÓN CON LAS FAMILIAS GONZÁLEZ DELGADO, RODRÍGUEZ DE AZERO Y GUIMERÁ
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MARTÍN RODRÍGUEZ DELGADO (1813-1874). |
Hay que tener en cuenta que en esa época no existía ni la Universidad de Nueva York (que data de 1832) ni por supuesto la actual Universidad Marítima de Nueva York (creada en 1873). Pero existían en Estados Unidos las llamadas universidades coloniales, de tamaño más reducido.
el comerciante Salvador Cayetano (del que hablaremos ahora) cuando cursaba sus estudios en Nueva York.
El tono es bastante severo.
Transcripción de una carta de Salvador Cayetano González Hernández a su hijastro Martín Rodríguez de Azero y Delgado (a la edad de 15 años, mientras cursaba sus estudios en Nueva York).
Santa Cruz de Tenerife, 20 de abril de 1828
Sr. D. Martín Rodríguez
Nosotros tuviéramos especial gusto que cuando escribas tus cartas, así para mí como para otra persona, pusieras un poco de atención, y mucho cuidado en encabezarlas como se debe, y seguirlas en orden; en esto es menester que te apliques, que es de necesidad y buen gusto, porque en esto estás muy atrasado; esperamos que tú lo harás en los sucesivo, como lo deseamos.
Tú no nos has dicho una palabra de la población adonde resides, ni el nombre de tu maestro, ni las millas que hay a Nueva York, si vas por tierra o por río, en barco de vapor o en coche (de caballos), todo esto son descuidos tuyos, que no se te pueden perdonar, pues es tu obligación y así esperamos nos des aviso de todo esto, y demás que debemos saber de tu modo de vivir en ese país; tu madre está muy resentida contigo, porque en las tuyas no dices nada de Felix Soto, si sabes o no de él, este es un sentimiento justo, porque él en todas las suyas da individual noticias de ti; y voy a ponerte aquí todas las que él ha tenido la gran bondad y cuidado de avisarnos. En su primera dice así: “A los dos días de mi llegada me llevaron a un colegio, Martín fue a otra escuela, ignoro en qué paraje, esto lo estoy solicitando, y luego que lo sepa le escribiré y noticiaré a Ud”. 2ª) Dice, “He sabido de Martín por un niño que entró en este colegio, que estaba en su escuela, está a 17 millas de aquí. Ya le tengo escrito, avisaré a Ud. cuando me conteste”; 3ª) “El día de Pascua tuve el grandísimo gusto de ver a Martín, comimos juntos en caso del Sr. Pedro Harmony, fuimos a ver el Museo y el Teatro, y espero volverlo a ver mañana”.
Ya ves que es una ingratitud tuya no acordarte de él, y menos de Sres. padres que tanto encargan a su hijo que noticié siempre de ti. Te vuelvo a encargar, pongas especial cuidado en escribir tus cartas.
Tus padres quieren que cuando escribas dejes en tu poder una de cada una carta que nos mandes, y adjuntes estas con las que recibas nuestras, para que a tu regreso, y a nuestra primera vista, tengamos el grandísimo gusto de verlas, y de saber que has cumplido con tu obligación; Esta es, la que se te impone, y esperamos ser obedecidos, sin que haya falta; lo mismo hace Soto, y también lo hace Cirilo Trulle, el que está haciendo prodigios en sus estudios, y demás. Su madre recibe todos los meses sus cartas, por el correo de Cádiz. Su padre trajo de Francia un famoso bergantín y fue para la Havana. Aquí se ha padecido la enfermedad de viruelas, ha muerto mucha gente, particularmente por los campos, por ser aquellos mal cuidados; conocido tuyo no ha muerto más que el hijo del capitán de artillería Hortis, el más viejo; a Felipita le dieron pero tan pocas que no llegaron a 20. A tu Titi Ramona, Claudinita, y Merecita, no le han dado, parece que su vacuna fue muy buena. Cuando nos escribas debes poner con la mayor claridad, o de este modo, darán Vds expresiones a mis Sras. Tías, y primas, y dígales Vds muchas cosas; y esto es si tú no les escribes, porque ellas están descontentas, porque no has hecho ni lo uno ni lo otro.
Esperamos con ansia ver tus cartas y muestras en Ynglés que nos ofreces en tus últimas; yo he estado atacado fuertemente con 90 días de cama; y aún todavía estoy muy delicado; de lo que me dices, en cuanto a la lengua francesa, digo que después que tengas 8 o 9 meses en esa escuela empezaremos con ella, de lo del violín, y dibujo, será para más tarde. Darás mis expresiones a tu maestro, y al Sr. D. Pedro Harmony, y a Félix Soto. No soy más largo por que mi cabeza, ni mis manos están para más, solo sí te voy a poner aquí un modelo, para que principies tus cartas, hasta que tú te apliques, y puedas producirte como otros de tu edad lo hacen; y será como sigue, después de sentar la fecha sin mentiras y como se debe, dirás de este modo:
S.D.L.G. y D.A.D.L.
Estimados Padres: recibí las muy apreciables de Vds fecha tal, con las que he tenido mucho gusto por saber no hay novedad en casa; && y luego sigues diciendo todo lo que te ocurra en bien orden. Esperamos que en nada de lo que llevo expuesto haya una falta, así lo desean tus padres que quieren tus adelantos; y no más, pásalo bien y aprovéchate de lo que te dice quien te estima y verte desea.
Salvador Cayetano González
P.D. Cuando vengas aquí encontrarás una grande obra que se está haciendo, como es el de una atarjea, desde el naciente del agua hasta este pueblo, ya hizo dos meses que están trabajando, como 60 peones, para empezar a delinear, e ir abriendo dicha atarjea, y en este mes, principiaron 6 maestros para mampostear, y tiene mucho adelantado, dicen que en dos años estará acabada; para esta buena obra dejó Domingo Morera en su fallecimiento 2.000 pesos; y algunos vecinos que se han prestado con lo que han podido y demás, una imposición que ha puesto el Capitán General de un cuarto en cada un cuartillo de vino, del que se consume en este pueblo, y solo ese vino da todos los meses 500,,Ɵ 600 pesos. SALV.
NOTA (al dorso): Esta la leerás muchas veces para que no se te olvide nada de lo que contiene; Recibe memorias de todos los de tu Casa, y también de los de la casa de tu Titi Pancho, y de todas tus tías y sobrinas. Este Mercado lo tenemos muy abundante de todo, tanto de ropas como de víveres, y muy baratos, solo el trigo es que el que va subiendo por que estaba htv 14 rrs y ya llega a 4 fos 4 rrs y cada día subiendo más, esto es porque la cosecha de este año es muy corta por la falta de las lluvias que ha habido.
Firmado: González
Transcripción de una carta de Francisco Manuel González Hernández, hermano de Salvador Cayetano, a su sobrino Martín Rodríguez de Azero y Delgado (a la edad de 16 años, mientras cursaba sus estudios en Nueva York).
Sr. D. Martín Rodríguez
New York - Santa Cruz de Tenerife, 28 de octubre de 1829
Veo lo que me dices de que saliste con lucimiento de tus exámenes pero no con todo el que te correspondía según tus conocimientos y el de otros de tus clases, como dices que así te lo dijeron, mas como tú dices importa nada el premio cuando se obtiene por influjo si realmente no lo merece la habilidad del individuo a quien se le agracia y, por el contrario, el que la tenga no le puede faltar aunque no se le premie. Y esta probanza quien la manifiesta es el tiempo, y por esta razón en nada se debe desmayar, sino empeñarse más y más en aprender con todo el cuidado y esmero propio de unos buenos deseos de en todo tiempo hacer ver, los alcances de sus conocimientos.
Creo que para marzo, como tú me dices, saldrán ustedes de ese Puerto para éste o el de Cádiz, y como te propones que te hagan algún encarguito, le ha ocurrido a tu titi Ramona decir que le compres dos pares de zapatos de los finos: un par azul celeste y otro canario o amarillo no muy subido, y otros dos pares igual color para Claudia. Cuyas medidas de ancho y largo van dentro de la carta, y su importe lo abonaré yo aquí por no haber persona con quien mandarlo, pues si te hiciera falta se lo puedes pedir al Sr. Harmony y lo cargará en cuenta.
Por lo que respecta a ocupación en que tú puedas ser útil y serte a ti mismo, lo veremos cuando estemos aquí juntos. Pues todavía no es tarde si Dios quiere, y por lo que hace a nuestro general Morales, aquí y en toda la provincia se hallan muy a gusto con su gobierno por ser muy justo, en nuestro pueblo se ha empeñado en salir avante con la grande obra de la atarjea que conduce las aguas de que se suministra este pueblo. Pues está hecha desde su naciente, que habrá sobre de 9 millas de distancia de este pueblo y sólo falta es verdad lo peor, que será una milla en donde se debe cortar una muy alta montaña como de 250 varas. La dicha atarjea ha sido hecha de una firme mampostería y en algunas partes de barrancos con arcos de cantería, y es cuanto puedo decir en este particular, con expresiones de titi Ramona, Claudia, y Merced. Y una nueva sobrina que te ofrezco nombrada Francisquita, que nació en 1º de este, de tu mamá, abuelita y Felipita, de mí, padres, hermana y cuñado, que apreciaron mucho tu acuerdo,, dándoselas tú de nuestra parte a Soto y que sus Sres. padres y familia no tienen novedad. No ocurriendo por ahora otra cosa, mandes en lo que consideres útil a éste tu tío que te estima y B.T.M. (besa tu mano).
Francisco Manuel González.
P.D. Cuando escribas algún sobre a mi nombre no dejes de ponerme según me firmo, y si a tu mamá, (pon) Dª Antonia Delgado de González, para evitar dudas.

"El Muy Ilustre Ayuntamiento ha tenido a bien reelegir a Ud. Guarda Mayor de Montes para el presente año, satisfecho de la exactitud e interés con que ha desempeñado este encargo. Y así mismo ha reelegido a B. García para guarda celador, único que se halla nombrado para este encargo, mientras Ud. esté satisfecho de su desmpeño. Dios que a Ud. ml. nl. Santa Cruz. Enero 10 de 1843. Bernardo Forstall".
La hija de ambos, Felipa González Delgado casaría en 1840 con Juan Cumella y Monner, importante comerciante catalán establecido en Santa Cruz de Tenerife, que fue además un destacado político conservador.
- Le asigna el pago de los gastos del funeral, valorados en 2.039 reales, los cuales se deducen del importe total.
- Le asigna el pago de los últimos gastos de los estudios de su hijo Martín Rodríguez Delgado en Nueva York durante 6 meses incluido transporte de vuelta (los dos años anteriores los pagó Salvador enviando 42 pipas de vino, para que con su venta se obtuviera el capital necesario), valorados en 7.202 reales.
- Una casa terrera en la c/Candelaria, valorada en 22.124 reales.
- Una casa terrera en la c/San Francisco, valorada en 21.502 reales.
- Dinero en efectivo: 47.550 reales. Tanto para el efectivo de Antonio como para el de Felipa, se contó, además de los cobros pendientes, de 189.400 reales de oro inventariado; en concreto 592 onzas de oro acuñadas.
- El vino y pipas pertenecientes a la bodega que Antonia Delgado tomó a su cargo, valorado en 2.317 escudos.
- El balance contra Vicente López por la "mistelería" que Antonio Delgado tomó a su cargo, valorado en 4.144 reales.
- Plata labrada por valor de 5.217 reales.
- Una parte de los efectos de comercio existentes, valorada en 6.794 reales.
- Muebles por valor de 2.493 reales.
- Loza del uso, por valor de 295 reales.
- Ropas del uso, por valor de 352 reales.
- Créditos pendientes, por valor de 7.784 reales.
- Dos almacenes en la c/Castillo, números 24 y 25, valorados en 47.881 reales.
- Unos terrenos con casa en Agua García - Tacoronte, donde dicen Toledo, valorados en 5.897 reales.
- En dinero efectivo 168.087 reales.
- Créditos activos pendientes, valorados en 31.139 reales.
- Numerosas piezas de plata labrada valoradas en 20.653 reales.
- Efectos de comercio existentes, valorados en 27.178 reales.
- Numerosos muebles, incluyendo un piano de 4.500 reales, valorados en 9.965 reales.
- Loza del uso, valorada en 1.179 reales.
- Ropas al uso, valoradas en 982 reales.
- Ferretería y batería de cocina, valorada en 1.833 reales.
- Viguetas de pino en La Bodega, valoradas en 120 reales.
- Antonio Rodríguez y Viera Acuña Díaz. Cuyo padre fue Lorenzo Rodríguez y Acuña (nacido el 2 de marzo de 1716), que fue familiar del Santo Oficio de la Inquisición y quien por primera vez dejó de utilizar el apellido compuesto. Sus quintos nietos lo recuperaron en 1946. Lorenzo y su mujer Rosa María Viera eran vecinos del Puerto de la Cruz, con ascendencia en Garachico (aunque erróneamente se había considerado que provenían de Icod de los Vinos). El padre de Lorenzo fue el alférez Cristóbal Rodríguez de Azero y Román, que casó con Catalina de Acuña y Guzmán.
Documento de 1783 en donde se cita al bergantín propiedad de Antonio Rodríguez y Viera; barco que partió desde Santa Cruz de Tenerife hacia La Habana en noviembre de 1783. Con toda probabilidad se refiere a Antonio Rodríguez (de Azero) y Viera, quien había trasladado su residencia desde el Puerto de la Cruz hacia Santa Cruz de Tenerife (continuando con el negocio familiar de comercio marítimo pero a partir de entonces en el puerto de Santa Cruz). A partir de entonces la descendencia de los Rodríguez de Azero pasa a vivir en Santa Cruz de Tenerife.
Sus abuelos maternos fueron:
En 1847 se produce el rompimiento de las relaciones entre Martín Rodríguez Delgado y Juan Cumella, al haber roto Martín el compromiso que tenía con una de las hermanas de Juan. En noviembre de ese mismo año contrae matrimonio con Ana Peraza y Mexía (o Mejías). Las relaciones sólo se reanudarán casi 10 años más tarde, a partir de 1856. Martín Rodríguez Peraza, su hijo, nacido el 25 de agosto de 1848, será con el tiempo el más asiduo corresponsal de su tío Juan Cumella; hasta que también finalmente se enemista. Juan Cumella por lo visto tenía un carácter de armas tomar y no solía reconciliarse con quien hubiera mantenido un conflicto.
Igualmente le fueron de gran ayuda sus cuñados Francisco y Bartolomé Peraza y Mejías, todos ellos grandes productores de cochinilla (al igual que Martín Rodríguez Delgado) y con importantes conexiones políticas y comerciales en Santa Cruz y en La Laguna.
En la desamortización de Mendizábal adquirió muchas propiedades rústicas y compró a Agustín Guimerá y Ramón una parte (un tercio) de la extensa Hacienda de Las Vegas en Granadilla (que llegaba del mar a la cumbre, regada por dos barrancos que confluían). A partir de entonces residió largas temporadas en esa hacienda de Granadilla de Abona, donde nacieron sus tres hijos (sólo el mayor, Martín Rodríguez Peraza, llegó a la edad adulta).
Fue un importante comprador de propiedades desamortizadas. Su intención era lógicamente explotar estos terrenos, con cultivos tanto tabaco, más adelante cochinilla, viñedos y otros (frutos secos,...), recogida de pinocha en los montes, producción de brea para la reparación naval, extracción en canteras de piedra (en los Abrigos de Abona, Piedra la Sal,..), actividades prestamistas, etc... Para ello se propuso potenciar el puerto natural del Porís de Abona, con excelentes condiciones para el atraque de embarcaciones. También por tierra tenía organizada una ruta de porteadores para llegar al norte a través de las Cañadas del Teide y a Santa Cruz a través del camino real del sur, haciendo paradas en Las Vegas-Granadilla, Arico El Nuevo (compró La Vinculación en 1848), Fasnia (3/5 partes del caserío 'Camino Real' eran propiedad de su mujer Ana Peraza) y Güímar (compró la casa y finca de El Majuelo, en pleno casco del pueblo, en 1858), en casas de su propiedad al borde del camino real, desde aquí distribuiría sus productos. Quizás los pesados por mar directos al destino y los ligeros por tierra para consumo local o hasta un puerto principal para exportación. Muchos de los remates y enmarcados de puertas de las edificaciones de La Habana- Cuba, por ejemplo, pudieron ser ejecutadas con piedra de estas canteras de Arico del siglo XIX. Estas canteras estaban cerca de la orilla del mar para poder embarcar con facilidad las piedras en los barcos.
Agustín Guimerá y Ramón fue por tanto en cierta medida el mentor de Martín Rodríguez Delgado y también de Juan Cumella y Monner.
La respuesta a la primera pregunta está a la vista de cualquier visitante al lugar. La respuesta al porqué de establecerse en Las Vegas, en ese lugar tan arriba, tan cercano a la cumbre, y sin un asentamiento poblacional importante, está a la vista en un cartel en el propio caserío. Hay que tener en cuenta que a principios del siglo XIX no había las infraestructuras hidráulicas de un siglo después. La inversión en la hacienda de las Vegas fue por tanto la inversión en un territorio fértil y con agua sin necesidad de grandes inversiones. La propia toponimia del lugar- Las Vegas - significa lugar fértil al borde de un río que lo riega y con terrenos relativamente llanos.
Además, si el cultivo que primero implantaron fue el tabaco, quizás de contrabando a través de la red catalana transpirenáica, sería lógico pensar que un lugar medianamente remoto les fuera de conveniencia para pasar más desapercibidos.
En esa época, desde Las Vegas, quizás fuera más accesible La Orotava, atravesando el actual Parque Nacional del Teide, que un recorrido hasta la costa del sur o hasta Arico. Incluso podría imaginarse que en una primera etapa ciertas mercancías que trasladaran a Santa Cruz lo hicieran a través del Puerto de la Cruz, llevándolas por mar (los barcos eran fundamentalmente a vela, con la imposibilidad de bordear la costa si el viento no estaba exactamente a favor, lo que obligaría a un esforzado zigzageo o recorrido triangular alejándose casi hasta otra isla para luego acercarse de nuevo a la costa). Quizás el transporte naval se reservara para los productos pesados (como las piedras de las canteras de Abades o la contigua Piedra de la Sal, o pipas de vino,...) y el transporte por tierra para los productos más ligeros (frutos secos, cochinilla, tabaco,...). Por esta razón se explicarían las compras de casas por parte de Martín R.A.D. - todas al pie del caminos real del sur - que se citan a continuación, que conformarían una ruta de relevos hasta Santa Cruz de Tenerife, con lugares donde las mulas, caballos, porteadores o jinetes pudieran repostar o dar el relevo a la siguiente cuadrilla.
Compró en 1848 la casa de la Vinculación en Arico el Nuevo (y sus propiedades vinculadas) a unos parientes de su mujer que habían emigrado a Venezuela, devolviendo la casa a esta rama de la familia tras 3 o 4 generaciones en otra línea. Su hijo Martín también compró en 1881 otra parte, hasta sus dimensiones actuales.

Con estas casas en el sur de Tenerife, todas ellas junto al camino real que recorría esos municipios del sur, añadía a su residencia en Santa Cruz (y a otras casas en Santa Cruz) las de Güímar (El Majuelo), Fasnia (El Camino Real, que ya había heredado su mujer), Arico El Nuevo (La Vinculación) y Granadilla (un tercio de la Hacienda de Las Vegas). También tenía una propiedad en Tacoronte, según se refleja en las contribuciones urbanas que pagaba. Hay que imaginarle recorriendo a caballo los caminos reales que conectaban dichas localidades, descansando y cambiando seguramente de montura en cada una de sus casas. En esa época sólo podía desplazarse así o por mar (que seguramente era mucho más rápido pero más costoso).
Es una suposición bastante probable que D. Martín, vislumbrando unos años antes la pronta llegada de la Carretera General a Güímar, se decidiera a acometer importantes trabajos en su Hacienda de El Majuelo, al objeto de rehabilitar la casa para su adecuada habitación, pero, sobre todo, como lugar particular de posta para el cambio de caballerizas. Hasta ella podía ir en carruaje desde la capital y desde allí a su casa de Arico a caballo y además hacer noche en ella o pasar varios días en el pueblo.

MARTÍN RODRÍGUEZ DELGADO FUE LA PRIMERA PERSONA EN SER FOTOGRAFIADA EN LA PARTE MÁS ALTA DEL PICO DEL TEIDE, EN 1856.
PINCHAR AQUÍ PARA VER PÁGINAS DEL LIBRO EN QUE SE NOMBRA A MARTÍN RODRÍGUEZ DELGADO
Y en otra del día 15 siguiente:
Dueño del diario conservador "La Opinión" desde 1898. Este diario había sido fundado el 5 de abril de 1880, por Juan Cumella entre otros, y convertido en diario en 1882. Manuel Delgado Barreto, redactor jefe de La Opinión desde 1899, siempre reconoció a Martín Rodriguez Peraza como su maestro en el periodismo e introductor en la casa de La Opinión. Así, escribió: “Desde entonces, él había sido mi consejero más leal, mi único maestro, el que me enseñó a caminar serenamente por estas escabrosidades de la vida, el que me trazó una senda señalándome escollos y abismos, el que me mostró las entrañas de la política y me aleccionó en el trato de los hombres”. Ya separado del diario ratificó este recuerdo sobre sus inicios en el periódico: “aquellos tiempos en que me enseñaba estas cosas del periodismo y de la política un hombre bueno y patriota, mi maestro y amigo inolvidable D. Martín Rodríguez Peraza, que tanta vida infundió a ese periódico”. Martín Rodríguez Peraza firmaba generalmente sus artículos en La Opinión con el seudónimo “Guerzordi Azprea”.
Hay una ruptura temporal entre Juan Cumella y su sobrino político Martín Rodríguez Peraza en julio de 1892, tras producirse un pacto entre Fernando León y Castillo y el grupo conservador que llevaba el diario La Opinión, urdido por Cumella. Pacto que naturalmente combatieron los republicanos, pero con el que no estuvo conforme Martín; que lo desaprobó de un modo terminante retirándose de la política mientras aquel duró. Al menos es fue una de las dos versiones que circularon, pues la otra fue de índole más bien privada y relacionada con la herencia de la mujer de Juan Cumella, Felipa González Delgado, hermana uterina del padre de Martín, que había fallecido en enero de 1892, y que le había dejado fuera de su herencia pasándola a su hijo Martín Rodríguez Díaz-Llanos, menor de edad; de lo cual hizo responsable a Juan Cumella.
Según texto añadido a la partida de nacimiento - existente en el Registro Civil - de Martín R.A. y D-LL, el 27 de febrero de 1899 Martín Rodríguez de Azero Peraza emancipó ante notario a su hijo Martín R.A. y D-LL, autorizándole a administrar por si mismo sus bienes como si fuera mayor de edad (ya tenía 20 años, pero era la legislación del momento).
En la partición de los bienes de Felipa que se correspondían con la hijuela (de la partición en 1894 de la sociedad ganancial) que había quedado en usufructo para Juan Cumella y en propiedad para Martín Rodríguez Díaz Llanos, realizada en mayo de 1899 (tras la emancipación y una vez ocurrida la muerte de Juan Cumella), se cumple la cláusula del testamento de que sea Martín R.A. y Díaz-Llanos el heredero universal, aunque el usufructuario en vida fue su marido Juan Cumella.
En la cláusula decimo tercera de su testamento indica que "Es su voluntad que si cuando ocurriese la muerte del dicho su esposo (Juan Cumella) no fuere mayor de edad el mencionado su heredero propietario don Martín Rodríguez y Díaz Llanos, los bienes que este adquiriere por el presente testamento, no sean administrados por su padre don Martín Rodríguez Peraza, así como tampoco usufructuados por el mismo, durante la menor de edad de aquel, sino que esa administración la tendrá (...)"
Más adelante, producida la reconciliación, escribiría el 25 de julio:
Por lo que veo, muchos creen que el testamento ha roto nuestras relaciones, y me lo confirma el artículo de El Criterio y las cartas de Belza. Paréceme conveniente no hacer ninguna demostración para sacarlos de ese error.
El artículo de El Criterio, publicado en el número 21 de 13 de ese mes de julio, se titulaba «Un muerto que resucita... y situaba a Martín «en las soledades de Arico".
Años más adelante se quiso dar a entender que el distanciamiento había sido político y no personal; lo cual fue desmentido por el grupo conservador silvelista, ya enfrentado claramente a Rodríguez Peraza -una vez muerto Cumella- a través de su nuevo periódico, Unión Conservadora (número 4, 21 de abril de 1899).
Cuando Cumella estaba recogiendo velas de su actividad política, ante el empeoramiento de su salud, propone - junto con el Comité del Partido, por unanimidad - a Martín R.P. como Presidente del Comité Conservador de Tenerife, Gomera y Hierro y Jefe del Partido, pero Martín - para evitar conflictos con otros pretendientes - preferirá dejar la jefatura conservadora tinerfeña exclusivamente en el Conde de Toreno (que representaba a Cánovas del Castillo), y éste finalmente designa al Conde de Salazar (Esteban Salazar de Frías y Ponte).
El 23 de marzo de 1895 cae el gobierno de Sagasta y entra de nuevo Cánovas. Este nombra Gobernador Civil de Canarias a Antonio Casteñón y Faes, que mantendría excelentes relaciones con Rodríguez Peraza y los conservadores canarios en general.
El 2 de noviembre de 1895 reaparece Martín Rodríguez (de Azero) Peraza como diputado electo por Santa Cruz de Tenerife. Y el día 4 es elegido para Vicepresidente de la Comisión Provincial - Presidente de facto -, derrotando a Blas Cabrera y Topham (destacado leonino). Una de las primeras decisiones que adopta la Diputación a solicitud de Rodríguez Peraza es la sustitución del Director de los Establecimientos Benéficos de Las Palmas, Felipe Massieu y Falcón, jefe local del leonismo, aludiendo como motivo sus excesivas ocupaciones, sustituyéndole por el jefe conservador Juan Verdugo y Pestana.
Tanto el Conde del Valle de Salazar (Esteban Salazar y Ponte) como Martín Rodríguez Peraza (por delegación del primero) comandaban estos años el partido conservador de Tenerife.
En 1898, el ámbito político nacional, se consumaría la escisión dentro del partido de Sagasta del grupo Camazo-Maura, el 31 de octubre. Y en el local, se celebran elecciones para diputados provinciales. En ellas triunfaron los liberales antileoninos y los conservadores de Martín Rodríguez (de Azero) y del Conde del Valle de Salazar (Estaban Salazar y Ponte), que hicieron fracasar el "pacto" ente León y Castillo y los conservadores oficiales (silvelistas).
En 1899 en el partido conservador ya se nota el decaimiento, coincidiendo con la retirada de la política de Juan Cumella (que fallecería al año siguiente), la retirada voluntaria de la política del Conde del Valle de Salazar y la grave enfermedad de Rodríguez Peraza.
El Conde del Valle de Salazar, al decidir retirarse a la vida privada y designar para que ocupe su lugar en la candidatura a Martín Rodríguez Peraza (sobrino político de Juan Cumella), levanta un polvorín en Las Palmas y en el entorno de los conservadores silvelistas de Tenerife, que mostraron su indignación por este cambio no anunciado y se produce la ruptura del partido conservador de Tenerife.
Las explicaciones dadas por el Conde no logran impedir el fraccionamiento, que tiene tintes verdaderamente pasionales. Rodríguez Peraza y el Conde del Valle de Salazar se habían asociado al duque de Tetuán, cabeza visible de los citados “Caballeros del Santo Sepulcro” (tras el asesinato de Cánovas), con gran predicamento en la isla, pero que carecían de la influencia que era capaz de desplegar la Unión Conservadora de Silvela, que pactó con el grancanario Fernando León y Castillo.
La maniobra tuvo efectos inmediatos en el partido liberal de Tenerife, que también se dividió. El magistrado Domingo Martínez Navarro (hombre de Chasna), Ricardo Ruiz y Aguilar, Constantino Hernández, Juan de Urquía y el general Weyler apoyaron al conservador Rodríguez Peraza, formando una candidatura conjunta con Antonio Domínguez Alfonso. Son los llamados weyleristas. También están Pedro Schwartz y Mattos, Matías G. Molowny y el propio Conde del Valle de Salazar.
En las elecciones del 16 de abril de 1899 resultó elegida la candidatura íntegra de los conservadores silvelistas, protegida por el pacto con Fernando León y Castillo. Quedaron derrotados Rodríguez Peraza (por muy pocos votos de distancia respecto a Imeldo Serís y a García Beltrán) y Domínguez Alfonso (algo más distanciado del resto). En Las Palmas, al saberse la derrota de Rodríguez Peraza, hubo cohetes voladores.
En una carta de Rodríguez Peraza a Villaverde, ministro de Hacienda, le escribe: "(...) la conducta del Sr. Silvela, que ha entregado a la inexperiencia del Sr. Rancés la política de Canarias, ha obligado al partido conservador, agotados todos los medios de conciliación, a separarse del Gobierno y a formar parte de una coalición regionalista bajo la jefatura del general Weyler, al que debe tanto aquel Archipiélago. Se nos engañaba, se nos perseguía con encarnizameinto después de las elecciones en que tan injustamente fuimos tratados, pretiriéndonos a nosotros conservadores de toda la vida por otros que (...) se llaman tales desde hace pocos meses (...)".
El 4 de mayo de 1899 tomó posesión Rodríguez Peraza de su cargo de diputado provincial por el Distrito de Santa Cruz de Tenerife, enfrentándose desde el primer momento - junto con el liberal Pérez Armas y el republicando José Manuel Pulido - con el nuevo presidente, Santiago de la Rosa, destacado pactista, y con Fernando Casabuena, leonino de pro.
En las elecciones municipales del 14 de mayo de 1899, triunfaron los de Unión Conservadora y los republicanos; resultando derrotados los conservadores "disidentes" de Rodríguez Peraza.
Martín Rodríguez Peraza, desengañado por estos fracasos, marchó de viaje a la Península con su familia a finales del mes de mayo, permaneciendo allí varias semanas. A su regreso no acudió a la Diputación provincial hasta el 10 de diciembre del siguiente año de 1900. Su apartamiento de la política era casi total.
A partir de ahí los resultados en las siguientes elecciones (últimos años del siglo XIX) no le son favorables al partido conservador liberal. El partido quedará descabezado hasta la irrupción del siguiente generación, en la que se encontrará como figura destacada su hijo Martín Rodríguez (de Azero) y Díaz-Llanos.
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MARTÍN RODRÍGUEZ PERAZA (1848-1904) |

Si Martín R.A. y Díaz-Llanos era aún menor de edad para administrar estos bienes, el testamento de Felipa Delgado había designado a su cuñado Federico Cumella como administrador y. si este muriese, a Antonino Yanes Volcán y a Carlos Díaz Rodríguez. Dado que Federico había fallecido, los administradores pasaron a ser los citados Antonino y Carlos. Pero la emancipación de Martín consiguió que pudiera administrar sus bienes directamente y los administradores cesaron en su función en el momento de la entrega de los bienes a Martín.
Así, Martín recibió con sólo 20 años, y estando aún su padre vivo, una notable herencia por parte de su tía abuela Felipa González Delgado (tasada para la partición en más de 600.000 pesetas de la época, y esa parte era casi todo en metálico o facilmente transformable al mismo) y, además, de su tío abuelo Juan Cumella la importante propiedad de la finca y casas de la Costa (en el actual Tomecano de Santa Cruz de Tenerife, de 69.815 m2 urbanas, valorada en 121 mil pesetas).
Una de las cláusulas del testamento de Felipa indicaba que, en caso de fallecimiento sin hijos de Martín, los bienes pasarían a los hijos de Antonino Yanes y de Carlos Díaz. Por temor a que pudieran cometer algún acto contra la vida de Martín (hubo varios sustos sospechosos), éste llegó a un acuerdo con los hijos de Antonino y Carlos, cediéndoles ciertas propiedades (una cuarta parte de la herencia), a cambio de que renuncien a sus derechos remanentes (herederos en segundo término y bajo esa condición causal).
Los bienes de esta hijuela para Martín R.A.D-LL (finalmente - por el motivo expuesto - se le adjudicaron por valor de 472.455,43 pesetas, las 3/4 partes) eran los siguientes:
- El efectivo por ella aportado al matrimonio en 1840 (40.000 pesetas).
- Varias alhajas valoradas en 3.093 pesetas.
- La casa en la calle del Castillo, nº 3, que ella había aportado a su matrimonio. Valorada en 34.000 pesetas, aunque ahora veremos que se vendió en 62.500 pesetas para pagar los gastos y derechos reales de la herencia. Los muebles los recibió Martín, valorados en 5.000 pesetas.
- La cantidad en efectivo de 128.671,38 pesetas. En el momento de la liquidación con Martín, había ascendido a 215.531,58 pesetas.
- Los títulos de la deuda perpetua Exterior al 4% de interés, (...), valorados en 146.089,02 pesetas (aunque su valor nominal era de 200.000 pesetas).
- Los títulos de la renta Perpetua Interior, al 4% de interés, (...), valorados en 96.386,31 pesetas (aunque su valor nominal era de 139.500 pesetas).
- Dos extractos de inscripción de acciones del Banco de España, apreciadas en 27.466,64 pesetas.
- 51 horas, 30 minutos y 8 segundos de la Empresa de Aguas de Güímar, valoradas en 14.927,40 pesetas.
- La casa en la Plaza de la Iglesia, nº 13, de esta capital. Valorada en 20.000 pesetas.
- La casa en la calle Sol, nº 10 (actual c/doctor Allart), también de esta capital. Valorada en 20.000 pesetas.
- La casa en la calle de La Luz, nº 99 (actual c/ Imeldo Serís en su tramo Barranquillo), de esta capital. Valorada en 11.250 pesetas.
- 46 pequeñas fincas en la jurisdicción del pueblo de Guía en esta isla. Valoradas en 2.999,37 pesetas. Estos terrenos fueron vendidos.
- Las dotaciones nº 164 y 165 de la Compañía de Hoteles y Sanatorium de La Orotava, con un valor de 800 pesetas.
- La mitad de los créditos concedidos a Felipe Rodríguez Adrián, a Domingo Leal Hernández, a Ana Baute, al ayuntamiento de La Laguna, a expediciones de la Barca Victoria, a José González Hernández, a Rosendo Carrillo, a Wenceslao Leal y Hernández y a Domingo Pérez Acosta. Que fueron valorados en unas 6.000 pesetas.
- La mitad de las participaciones que Juan Cumella tenía como socio comanditario en las compañías mercantiles de Miranda Hermanos y de Barrinso y Compañía, así como otras cuentas en dichas sociedades con terceros,... No se valoran por considerarse incobrables o de importes bajos.

